Un aniversario importante para los misioneros Oblatos de María Inmaculada en Messina. La presencia oblata a orillas del Estrecho se remonta oficialmente a 1975, aunque ya en 1973 se habían establecido los primeros contactos.
La comunidad religiosa, que ahora vive en el pueblo de Gesso, en las colinas, celebró el aniversario los días 26 y 27 de septiembre. En un mensaje de invitación, los Oblatos de Messina habían escrito: «Un himno de alabanza brota del corazón de todos nosotros por las maravillas y el bien que se ha realizado, y por el don de todos los hermanos, las religiosas y consagradas, y los colaboradores laicos y amigos de la comunidad, que se han ido sucediendo a lo largo de estos años y que han compartido nuestra presencia y misión en la diócesis de Messina. Lo que siempre ha caracterizado la vitalidad de esta comunidad ha sido una intensa vida de comunión —inspirada en el testamento de nuestro padre fundador, San Eugenio de Mazenod— de la que han surgido diversas formas de evangelización, sobre todo a través de las misiones populares, las iniciativas artísticas, la sensibilización misionera, el servicio a los pobres con la fundación y el cuidado de la comunidad terapéutica «F.A.R.O.», así como la participación fraterna del clero local. No han faltado las vocaciones, señal de una bendición especial junto con el generoso compromiso por llegar especialmente al mundo de los jóvenes, la mayoría de los cuales están alejados de la vida parroquial». A las celebraciones acudió monseñor Giovanni Accolla, arzobispo de Messina, quien el domingo 27 presidió la celebración eucarística en la iglesia parroquial María Reina de los Apóstoles, a cargo de los Oblatos. Durante la homilía, el arzobispo agradeció a los Oblatos su testimonio misionero «discreto y silencioso» y destacó su máxima disponibilidad para el ministerio en la diócesis.
La tarde del sábado 26, en el Centro Ágape de Gesso, se sucedieron numerosos testimonios de personas de la Familia Oblata que repasaron las cinco décadas de historia oblata en Messina. También tomó la palabra el P. Luis Ignacio Rois, superior general de los OMI, quien dijo: «La presencia del superior general nos hace pensar en todo el mundo oblato. Hay un soplo del Espíritu Santo que nos ha tocado y nos ha cambiado la vida para anunciar a Jesús. ¿Qué será de esta comunidad dentro de 200 años? Depende de nosotros, de lo que queramos que sea. Ser apasionados significa ser santos como San Eugenio». También el P. Javier Montero Infantes, superior provincial de la Provincia OMI Mediterránea, dirigió unas palabras a los numerosos asistentes, a quienes describió como «un pueblo que se ha dejado tocar por el Señor a través del carisma oblato».
Durante los dos días de celebraciones no faltó el recuerdo agradecido a los cerca de cuarenta oblatos que han vivido en la comunidad religiosa OMI de Messina y, en particular, a aquellos que ya no están con nosotros. En las celebraciones también participaron representantes de la Familia Oblata de Calabria y de Palermo. (PC)












