La unidad de vida

Constitución 31

Los Oblatos realizan la unidad de su vida sólo en Jesucristo y por Él. Están comprometidos en tareas apostólicas muy variadas y, al mismo tiempo, cada acto de su vida es una ocasión de encuentro con Cristo, que por ellos se da a los otros, y por los otros, a ellos.

Manteniéndose en un clima de atmósfera de silencio y de paz interior, buscan la presencia del Señor en el corazón de los hombres y en los acontecimientos de la vida diaria, lo mismo que en la Palabra de Dios, la oración y los Sacramentos. Como peregrinos, caminan con Jesús en la fe, la esperanza y el amor.

Oración

Rezo una decena del rosario por los Oblatos, para que sean siempre capaces de descubrir la presencia del Señor en el corazón de las personas y en los acontecimientos de la vida. Y rezo para que muchos jóvenes puedan seguir todavía sus huellas.

Experiencia

¡Jesús siempre me ha fascinado! Cuando era joven me costaba relacionarme con Dios, quizá porque me parecía una presencia abstracta y lejana, pero con Jesús era diferente. Como joven comprometido en la parroquia, siempre me reservaba algunos momentos para permanecer en silencio ante Él, contemplando el gran crucifijo que se alzaba detrás del altar principal de la iglesia que frecuentaba. Era un diálogo profundo, en el que iba desgranando todas las situaciones de mi vida cotidiana, las alegrías, los dolores, los deseos y los fracasos, y en el que volvía una pregunta: «Pero ¿qué quieres de mí?».

En Nápoles, donde estudiaba Ingeniería, durante la misa, a la que intentaba asistir diariamente, se proclamó el evangelio del joven rico. Espontáneamente le dije a Jesús: «Él se fue triste; yo, en cambio, quiero seguirte».

Como oblato, religioso y sacerdote, he experimentado la gran alegría de que Jesús me permitía ser yo mismo; en Él encontraba mi plena humanidad, precisamente allí, en mi consagración a Dios y en el servicio a los demás. En los momentos de oscuridad, con el corazón hecho pedazos, cuando me costaba comprender y amar, cuando el Evangelio parecía no servir para nada y mis pobres palabras y acciones parecían incapaces de cambiar algo o a alguien; en la desilusión, la rabia y el miedo de no corresponder al Amor, resonaba su palabra: «No temas, soy yo». Cuando experimentaba que incluso a través de mí Él hablaba al corazón de las personas, no podía hacer otra cosa que dar gracias y decirle con emoción y alegría: «¡Te entrego mi vida!».

Padre Angelo Capuano

Para reflexionar:

  • ¿En qué encuentra mi vida su unidad?
  • ¿Soy capaz de descubrir la presencia de Dios en lo que vivo y en las personas y situaciones que encuentro?

Oración por las vocaciones oblatas

Padre Santo,
acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos
para que envíes trabajadores a tu mies.
Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apasionados por Jesús,
dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti,
a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio.
Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio;
que formen parte de su misma familia
y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención.
María Inmaculada, que ofreciste, la primera de todas,
a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración.
Amen.

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