Se acaba de celebrar el Encuentro de la Familia Oblata española en Madrid. Alrededor de 60 personas, entre oblatos, consagradas y laicos procedentes de toda España (Jaén, Málaga, Madrid) y una representación de Italia, se han reunido para celebrar los 200 años de las CC RR.

Contamos con varios invitados especiales: Ángel Nuño, que nos acompañó con su reflexión y testimonio sobre estos 200 años de camino y espiritualidad, y el padre Frank Santucci, quien ofreció pautas sobre cómo los laicos pueden vivir las CC RR hoy en día.

A través de la “conversación en el Espíritu” y los trabajos en grupo, buscamos comprender cómo vivir el carisma en la actualidad. Los momentos de oración y fraternidad transformaron este encuentro en una verdadera experiencia de familia, ¡renovando nuestro deseo de seguir caminando juntos!

Aquí hay algunos testimonios de los participantes:

“Un año más, el Encuentro de la Familia Oblata nos reúne. Este año lo hacemos desde una celebración muy especial: el 200 aniversario de la aprobación de las CCRR de los oblatos, dando gracias a Dios porque, si San Eugenio de Mazenodno hubiera escuchado al Espíritu Santo, hoy no estaríamos celebrando el gozo de pertenecer a esta gran familia.

Siempre hay un tiempo de renovación, de compartir, de vivir nuestra fe y, en concreto, de reavivar el carisma en el mundo de hoy. Personalmente, este encuentro ha sido un reencuentro, un renacer y un seguir caminando como “discípulo misionero” desde el carisma oblato. Escuchar las charlas, tanto la de Ángel Nuño como la de Frank Santucci, me han hecho volver a las fuentes del carisma y actualizarlo en el hoy de cada día. Aunque, en el momento lúdico “Kahoot Oblato” del sábado por la noche, descubrí que todavía me queda mucho que aprender…

Siento que las CCRR son un libro de ruta para todo peregrino lleno de esperanza que desea seguir a Jesucristo y a su Iglesia desde un corazón abierto al mundo, donde el amor y la entrega de sí mismo hacen que la alegría de la Buena Noticia llegue a todos. “HAZ ESTO  Y VIVIRÁS”.

La sociedad de hoy puede sobrecogernos, angustiarnos, bloquearnos… pero nada de esto podrá apartarnos del amor de Dios, como nos recuerda San Pablo.

No solo hemos tenido charlas y momentos lúdicos, sino también varios ratos de oración y la celebración de la Eucaristía. ¡Qué momentos tan importantes para encontrarse con Aquel que me ha elegido y me ha llamado a continuar su misión!

Me llena de alegría pensar que pertenecer a una familia, ya sea de sangre o religiosa, me enriquece. Poder escuchar otras realidades de cómo vivir el carisma -oblatos, laicos, COMI- ensancha mi corazón.

Por todo lo recibido en estos días, doy GRACIAS a Dios por cada uno de mis hermanos en Cristo.” (Vito, OMI)

“A pesar de todo el ruido interno que traía por los últimos acontecimientos, siempre es imposible no disfrutar de lo bello de encontrarse con otros cristianos. Destaco dos momentos: la dinámica de oración en diálogo con el Espíritu Santo, que aunque las cosas parecen secas, se acaba viendo como ha ido moviendo los corazones y, el otro, el deseado reencuentro con Ángel Nuño y maravillarme con su charla-conferencia.” (Antonio Parra, Madrid)

“La experiencia de esta convivencia ha sido muy enriquecedora en muchos sentidos.

Ha sido un momento de celebración por estos 200 años, en los que también hemos podido profundizar y formarnos más sobre las CC y RR de nuestra congregación, al igual que hemos tenido momentos lúdicos en los que nos hemos reencontrado con gente que hacía tiempo que no veíamos y compartir momentos de diversión.” (María Vilchez, Jaén)

“Para mí, este encuentro ha sido una oportunidad para compartir y celebrar. 

Compartir los valores del carisma inspirado por San Eugenio, asumiendo como laica la responsabilidad de trabajar por difundirlos con alegría misionera.

Y celebrar que, aunque han pasado 200 años, las CCRR siguen vivas y es esencial conocerlas.

Particularmente, he sentido que el Espíritu Santo siempre sopla y me permite participar de las bondades de este bonito carisma, poniéndome el reto de sentirme disponible para hacer más grande, más unida y más humana esta familia oblata de la que me siento muy orgullosa de pertenecer.” (María Teresa Ortega, Málaga)