«No ha sido solo una asamblea, sino una verdadera experiencia de Dios». Estas palabras del padre provincial, Javier Montero, resumen a la perfección la Asamblea de la Provincia Mediterránea de los Misioneros OMI, celebrada del 12 al 15 de enero en Pozuelo de Alarcón (Madrid).
Participaron más de 40 oblatos de casi todas las comunidades de Italia, España, Rumanía y el Sáhara Occidental.
Fue una asamblea marcada por el compartir y el escuchar la voz del Espíritu; la oración fue el punto de partida y el punto de llegada de los cuatro días de trabajo, desde la primera tarde, cuando los trabajos de la Asamblea fueron introducidos por una meditación propuesta por el P. Miguel Ángel García Morcuende, de los Salesianos de Don Bosco. El tema de la meditación, que luego dio paso a la oración personal antes de la Eucaristía, pareció desde el principio un buen título para los días siguientes: «Aprender a mirar la misión con esperanza y no solo con eficacia».
Todas las sesiones de trabajo fueron dirigidas por Stefano Bucci, de Misión Emmaus, quien desde hace tiempo acompaña a la Provincia en este camino de relectura de los signos de los tiempos, de reestructuración y reorganización. Todas las sesiones fueron muy intensas, con continuos intercambios y un fructífero diálogo en grupo; tampoco faltaron momentos de «juego serio» y de compartir en plenaria.
Las primeras sesiones se centraron en temas relacionados con el futuro de la Provincia, la redefinición de la visión misionera a nivel europeo, la apertura cultural y la formación inicial.
En la segunda parte de la Asamblea, la atención se centró en el tema de la vida religiosa y los votos de pobreza, castidad, obediencia y perseverancia. En la reflexión sobre cómo releer nuestra experiencia de consagrados —y consagrados oblatos—, la introducción y la síntesis corrieron a cargo del P. Fabio Bastoni y el P. Alberto Ruiz.
Tras reflexionar sobre otras cuestiones importantes, como el acompañamiento y el cuidado de los hermanos enfermos, el último día se centró en la misión y sus nuevos retos, con un momento específico dedicado a la misión con los laicos, gracias también a la presencia de Stefano Dominici, coordinador del laicado de la Congregación.
Cada jornada concluía con un momento de adoración eucarística comunitaria, una forma de entregar todo lo vivido durante el día, pero también un acto de agradecimiento explícito por lo que pudimos experimentar juntos.
Para concluir, el Padre Provincial propuso su síntesis personal, subrayando que estos días no han sido un punto de llegada ni de partida, sino un momento de un camino que ya ha comenzado y que continuará en los próximos meses.
Una intensa puesta en común final concluyó el encuentro, antes de la misa celebrada junto con muchos laicos y jóvenes de la Familia Oblata de la zona.
