Queridos todos, miembros consagrados y laicos de la familia carismática oblata:

Os envío el documento que representa el mensaje final que los participantes en el Congreso Internacional de Asociaciones Laicales “Aix 2025: Trazando nuevos caminos para el laicado oblato“, reunidos e inspirados por el Espíritu Santo en un clima de escucha y respeto mutuo, durante una semana, en la casa fundacional del 3 al 10 de agosto de 2025.

El objetivo principal de este mensaje es reunir propuestas concretas que pretendemos poner en práctica, como Laicado Oblato, en un futuro próximo.  Sin embargo, es importante destacar un aspecto importante, que fue la base que impregnó todo el trabajo. Se trata de la gracia experimentada por los participantes, que vivieron la fuerza de la comunión, la fuerza de encontrarse con personas de otros países en el mismo espíritu en el que uno se encontraría en su propio grupo, la fuerza de mirar compromisos que pueden asustar cuando se piensan a escala global, pero que se quieren afrontar juntos, con valentía y confianza. Lo digo mejor: con Esperanza. Algo grande se construyó durante estos 7 días en Aix. Si estamos unidos en Jesús, viviendo y abrazando el carisma en el que Dios nos ha puesto, podemos hacer cosas grandes.

Se han trazado pasos concretos. Se ha elaborado un programa de acciones.

Pero lo más importante de todo es haber hecho comunidad, haber mirado juntos al presente y al futuro del Laicado Oblato. Hemos crecido juntos como personas; y las personas son el valor más preciado. Será a través de las personas como la organización, los programas y los objetivos cobrarán vida.

Somos Peregrinos de la Esperanza en comunión, en el mismo camino con la Congregación. Sólo unos días después del Congreso de Laicos de Aix, en la sesión Intercapitular que tuvo lugar en la India, se pronunciaron estas palabras:

“La segunda parte de la jornada se centró en los Asociados Laicos, quienes participan del carisma oblato. Inspirados en 1 Cor 12,4-12, se reconoció que su colaboración no es una simple estrategia, sino una espiritualidad: una forma de vivir juntos en la Iglesia, escuchando al Espíritu en medio de la diversidad. El mandato del último Capítulo nos llamó a reflexionar en que «Los Asociados Laicos reconocen su mutua vocación al carisma, su profundo sentido de pertenencia y su compromiso con la misión vivida desde el carisma de san Eugenio» (PHC 18.2).”

Sobre esta misma inspiración, cito unas líneas de Eleanor Rabnett, laica oblata, que, en un reciente post en el blog “Eugenio de Mazenod nos habla” del P. Frank Santucci, escribe:

“Nuestra vocación común es mucho más que el papel que desempeñamos en nuestra vida cotidiana, es más bien el espíritu de cómo vivimos nuestras distintas tareas en la vida. Caminar juntos se convierte en nuestra forma de vivir y de amar. Nuestras respuestas pueden parecer un poco diferentes, dependiendo de nuestras culturas y contextos, pero es el Espíritu quien nos invita y acompaña a través de los miembros de esta Familia Carismática Oblata.

Somos peregrinos de esperanza en comunión, que es mucho más que una frase “pegadiza”. Tampoco es cuestión de cómo se nos llame. Es el Espíritu mismo quien nos toca de una manera tan específica que no podemos evitarlo. Nuestros corazones siguen encontrando un hogar…”

Alabados sean Jesucristo y María Inmaculada.

Stefano Dominici
Coordinador de Asociados y Asociaciones Laicas

Haz clic en el enlace para leer el mensaje final del Congreso