María Inmaculada

Constitución 13

María Inmaculada, por su respuesta de fe y su total disponibilidad a la llamada del Espíritu, es el modelo y la salvaguardia de nuestra vida consagrada.

Oh Dios, al día siguiente de la Solemnidad de la Inmaculada,
ayúdanos a no dejar de mirar a María y a ver en ella
el modelo para quienes deciden ser tus discípulos.
Que los Oblatos no dejen nunca de parecerse a ella y de amarla profundamente.

Reza una decena del rosario para que cada Oblato redescubra siempre a la Inmaculada como modelo y custodia de su oblación.

Testimonio

Lo que siempre me ha fascinado de María es la prontitud en su respuesta a la petición del Ángel. Dijo sí sin titubear, confiando completamente en Dios.
Cada vez que escucho la palabra “disponibilidad”, mi pensamiento va a noviembre de 1993. Hacía poco que había llegado al Centro Juvenil de Marino, poco más de un mes. Era un jueves deportivo y todos estábamos en el patio, con pantalones cortos y zapatillas deportivas, listos para salir hacia el campo de fútbol para el partido semanal.
Llega el Hermano Pascual y me dice: “¿Estás listo para todo?” Yo respondo inmediatamente, sin siquiera pensarlo: “¡Claro que estoy listo para todo, como siempre!
En los primeros cinco segundos me imaginé varias posibilidades. Me pedirá ayuda para mover algún mueble —una cuestión de diez minutos— o que escriba algo en el ordenador…
Pasados los cinco segundos, me dice: “Entonces ve a cambiarte, que dentro de un cuarto de hora salimos para Taranto, así me ayudas a conducir”.
He tenido siempre presente este hecho hasta hoy. Por eso he comprendido que, ante las propuestas que Dios me hace, lo primero es responder que sí, dando mi disponibilidad, y luego pensarlo. En todos estos años de misión nunca me he arrepentido de renovar mi sí cada vez que me ha sido pedido.

P. Antonio Messeri

 Para reflexionar:

  1. ¿Es María realmente el modelo de mi modo de ser discípula/o de Jesús?

  2. En una sociedad a veces llena de confusión, ¿consigo ser signo de armonía y serenidad como lo fue María?

Oración por las vocaciones oblatas

Padre Santo,
acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos
para que envíes trabajadores a tu mies.
Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apasionados por Jesús,
dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti,
a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio.
Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio;
que formen parte de su misma familia
y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención.
María Inmaculada, que ofreciste, la primera de todas,
a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración.
Amen.

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