Del 23 al 28 de octubre, la Comisión Europea para la Misión con los Jóvenes se reunió para su encuentro anual en París, en la comunidad oblata de Fontenay-sous-Bois. Por la Provincia Mediterránea participaron el P. Luca Polello, Asistente Nacional MGC, el P. Lucian Bosoi, Superior de la Misión de Rumanía, la Hna. Inmaculada Pérez Castillo, de Las Oblatas, Veronica Kallarakkal, referente nacional femenina del MGC, y Jesús Rodríguez, representante de los jóvenes de España.

Los jóvenes participantes, junto con los Oblatos, procedían de diez países europeos. Cada unidad oblata compartió las actividades y experiencias vividas durante el verano, con especial atención al Jubileo de los Jóvenes celebrado en Roma.

El encuentro concluyó con un renovado sentido de comunión: la conciencia de no estar solos en sus realidades locales, sino de poder caminar juntos y así llegar lejos. Palabras que resuenan con las de Jesús en el Evangelio de Juan: «Amaos unos a otros como yo os he amado; en esto conocerán todos que sois mis discípulos» (Jn 13,34-35).

Cada año, la Comisión promueve también una experiencia europea de verano. En los últimos años, se han vivido momentos intensos como el Camino de Santiago y el Jubileo de los Jóvenes. Este año, la cita será en Aix-en-Provence para el GECO (Jóvenes Europeos y Carisma Oblato).

Como oblatos, estamos llamados a proclamar el Reino de Dios y a buscarlo antes que cualquier otra cosa (C 11), viviendo el Evangelio a través del servicio a los pobres, la vida comunitaria y la misión: «Me ha enviado a anunciar la Buena Nueva a los pobres» (Lc 4,18). Este es el corazón del carisma oblato: hacer visible el amor de Cristo allí donde más se necesita.

Por último, no faltó tiempo para conocer la ciudad que acogió el encuentro, a través de una pequeña peregrinación tras los pasos de San Eugenio en París, entre los muchos lugares significativos de nuestra historia.

Nuestros jóvenes participantes cuentan:

“En esta experiencia me he sentido realmente acogido por los oblatos y por el resto de grupo de jóvenes. Además, ver cómo los oblatos tienen en cuenta la opinión de los jóvenes lo valoro mucho y creo que los jóvenes tenemos mucha suerte.

En lo personal, la experiencia ha sido preciosa. Hemos sido acogidos por la comunidad oblata de París, la cual nos ha explicado la conexión tan importante que hay entre la ciudad con la congregación oblata. Solo un comentario de la historia de los oblatos en Paris, los oblatos fueron los primeros capellanes de la Iglesia de Sacre Cœur.

Después de vivir esta experiencia, el sentimiento que más me viene a la mente es el agradecimiento. Además, también pienso y deseo ser una persona católica que consiga acoger a la gente como los oblatos lo hacen. Es decir, que las personas que pasen por mí vida, se sientan realmente acogidas por mí, igual que yo me siento tan acogido y escuchado por los oblatos. Y llevar este mismo mensaje a mi comunidad oblata. En otras palabras, poder llevar el amor de Dios a los demás.

Para terminar quiero agradecer a los oblatos y al equipo que organizó la experiencia, encabezado por el padre Przemek.” (Jesús)

“La experiencia del CPJVE en París fue realmente bonita e intensa: me sentí acogida desde el primer momento en un ambiente familiar, aunque no conocía a casi nadie. Hubo varios momentos de intercambio en los que pude conocer de cerca las vidas y experiencias de quienes comparten el carisma oblato en otras partes de Europa. También fue una valiosa oportunidad para compartir con otros jóvenes las dudas y dificultades que he experimentado a lo largo del camino; me sentí menos sola al ver cómo, a pesar de las distancias físicas y culturales, todos vivimos las mismas cosas, cada uno en su propia realidad. Regresé a casa con nuevos propósitos y con un renovado deseo de seguir caminando con mi comunidad.” (Veronica)