Constitución 11

Nuestra misión es proclamar el Reino de Dios y buscarlo antes que cualquier otra cosa (cf. Mt 6, 33). Cumplimos esta misión en comunidad. La comunidad es un signo de que, en Cristo, Dios lo es todo para nosotros. Juntos esperamos la venida del Señor en la plenitud de su justicia, para que “Dios sea todo en todos” (cf. 1 Cor 15, 28). Creciendo en la fe, en la esperanza y en el amor, nos comprometemos a ser, en el corazón del mundo, un fermento de las Bienaventuranzas.

Señor, concede a nuestras comunidades oblatas gozar de la alegría de tu presencia, para que, fortalecidas por la confianza en Ti, tengan el valor de invitar a otros jóvenes a seguirte por el camino de los consejos evangélicos.

Rezo una decena del rosario por las comunidades oblatas.

Testimonio

Un joven religioso que estudiaba teología conmigo, hablando de un libro de psicología que estaba de moda (¿Tener o ser? de Fromm), me hizo una pregunta: “¿Se debe hacer o ser?” De inmediato, con ímpetu, respondí: “¡Ser, obviamente!”.  Y él añadió: “Precisamente…”, dejando la conversación en suspenso, como queriendo dejarme a mí la profundización del tema.

En los días siguientes, pensando en aquella respuesta, comencé a profundizar algunos aspectos: ¿Debo hacer el misionero o ser misionero? ¿Hacer comunidad o ser comunidad? ¿Hacer la Iglesia o ser Iglesia? Y el hecho de que debo ser más que hacer me hizo cambiar el horizonte de mi modo de vivir. ¿Pero cómo? Si me siento pequeño e incapaz, y el horizonte que debo alcanzar parece altísimo. Un momento de luz, que me hizo comprender el camino a seguir, fue el período de “etapa” en Mesina. Allí entendí que las personas que encontraba no pedían sabiduría ni caridad, sino a Dios, al Amor. Y que ese Amor se hacía visible en mi, en nuestro, modo de vivir la comunidad: “Donde dos o tres están reunidos…”

La comunidad, en estos años, se me ha aparecido cada vez más como el lugar de la verdad de nuestras opciones: es en el pequeño vivir cotidiano donde mido la verdad de lo que digo a las personas. Es en ella donde se fortalece mi fe, es en ella donde uno se “consume” en el amor evangélico, es en ella donde crece esa esperanza, fuerza que impulsa a “superarse”, a “ir”, a “salir”, a “construir” un mundo nuevo.

Hermano Marcello Togna

Para reflexionar:

  • ¿Siento que la comunidad es el lugar en el cual y a través del cual estoy llamado a manifestar a Dios al mundo?
  • “¿Se debe hacer o ser?” ¿Cómo estás en tu vida respecto a esto?

Oración por las vocaciones oblatas

Padre Santo,
acudimos a ti porque Jesús nos pidió que oráramos
para que envíes trabajadores a tu mies.
Envíanos, Señor, jóvenes llenos de generosidad, apasionados por Jesús,
dispuestos a hacer de toda su vida una total oblación a ti,
a estar cerca de los más pobres y abandonados, y a proclamar el Evangelio.
Que ardan en la misma llama que encendió a San Eugenio;
que formen parte de su misma familia
y, con todos los Oblatos, continúen la obra de la Redención.
María Inmaculada, que ofreciste, la primera de todas,
a Jesús al mundo, acompáñanos en nuestra oración.
Amen.

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