Durante la primera semana de agosto, tuve el privilegio de participar como delegado en el Congreso Internacional de Laicos Asociados, celebrado en la casa fundacional de Aix-en-Provence. Desde el más profundo agradecimiento he procurado resumir la experiencia para que el lector pueda vivir partes de lo que unos pocos pudimos presenciar.

Bajo el lema ‘Trazando nuevos caminos para el laicado oblato’, el encuentro reunió a 29 delegados venidos de 24 países distintos. El objetivo de ese encuentro era estrechar los lazos entre laicos oblatos alrededor del mundo para trabajar juntos en la misma dirección. Ese encuentro había sido preparado por el equipo de Stefano Dominici, el coordinador general de las Asociaciones Laicas de los Oblatos. Ubicándonos en la historia reciente de los laicos en la Congregación, este encuentro nace de lo que se impulsó en Aix en 1996 que tuvo continuidad con el II Congreso de Asociaciones Laicales Oblatas (2OLAC22) y los mandatos y recomendaciones del 37º Capítulo General.

Dentro de la familia carismática, desde hace más de un siglo se va perfilando esta figura de laico asociado. En Italia esta forma de vivir el carisma se ha ido constituyendo mayoritariamente como “la nueva AMMI”. En cambio, en España, hay diversas formas de asociarse al carisma aunque está habiendo un movimiento de unirse a la AMMI (Asociación Misionera de María Inmaculada) como la perciben los italianos. En otros lugares del mundo, quizá bajo otro nombre viven la misma realidad y eso era lo que iba a descubrir en este encuentro.

Con este contexto en mente, comenzó mi viaje hacia Marsella, donde compartiría esta experiencia con otros delegados… El domingo 3 de agosto tomé el mismo avión a Marsella que el padre David López, omi, y Juan, un delegado laico que venía de Méjico. Llegamos a la hora de la cena. Al entrar en el comedor donde todos estaban presentes tuvimos una acogida cálida en la que de un vistazo rápido se apreciaba la diversidad cultural en la que nos encontrábamos. Personas de Canadá, EE.UU, Méjico, Brasil, Venezuela, Uruguay, Argentina, Perú, Reino Unido, Alemania, Polonia, Francia, Italia,  España, Sri Lanka, Indonesia, Filipinas, Australia, Chad, Camerún, Namibia y Sudáfrica. Todos ellos venían con sus respectivas regiones. Las regiones son la forma que tienen los oblatos de agrupar las provincias: Europa, Canada-USA, LatAm , África (habla inglesa y francesa) y Asia-Oceanía.

Lo primero que hicimos con buen espíritu oblato, fue comer. Después, con la tripa satisfecha, subimos a la capilla para dar gracias a Dios. Entregamos una ofrenda que reflejara la cultura de cada región. Sirope de arce, imágenes de catedrales góticas, un jarrón azteca, atuendos filipinos, plantas traídas desde Camerún, eran algunos de los elementos ofrecidos en señal de nuestra diversidad y unidad.

Al día siguiente cada región presentó su realidad. Puedo contaros un ejemplo puntual de estas presentaciones por regiones para no alargar mucho el testimonio. En la región África Anglófona (Kenia, Namibia, Sudáfrica, Lesoto, Zambia, Zimbabue, Botsuana) los laicos apoyan activamente la misión oblata, especialmente entre pobres y jóvenes. Tienen una conciencia misionera global que les hace participar en obras como jornadas de caridad, ministerio en prisiones, limpieza comunitaria, o acompañamiento a enfermos, entre otras. 

Al final de ese primer día el padre David López mostró un análisis de la encuesta de los laicos rellenada a nivel mundial. Algunos datos son, por ejemplo, que los 15.000 laicos asociados que hay en el mundo están presentes en unos 43 países. Los laicos oblatos estaban razonablemente repartidos entre las regiones, aunque se espera que cuando se afiance el laicado asociado en África y Asia estos despuntarán en número, pero por ahora el laicado asociado más numeroso está en la región de EE.UU y Canadá. 

Los nombres mayoritarios de estas asociaciones laicales al carisma eran AMMI, Familia Mazedoniana y LOMI entre otros. Otro aspecto notorio es que los grupos de laicos asociados más numerosos son los que se reúnen para compartir la vida y la fe. Esperemos tener más datos globales de este censo para poder profundizar en cuestiones identitarias, esto permitirá que los laicos que buscan tener un estrecho lazo con el carisma puedan sentirse miembros no solo de una diversa y rica familia carismática, sino también de un laicado asociado global que rema en unidad.

El Congreso transcurrió en clave sinodal. Los cuatro temas principales fueron: identidad, comunión, formación y misión. Estos temas se abordaban en paralelo en distintos grupos. La manera de trabajar era con el método de conversación en el Espíritu. Este método pretende que el Espíritu Santo guíe las conclusiones del grupo a partir de la escucha activa, la espontaneidad y lo que resuena de escuchar a otros. Cuatro grupos eran de habla inglesa, dos de habla española y uno de habla francesa. En la sesión plenaria tras la conversación de cada uno de los temas, cada grupo leía el resumen que sintetizaba la visión del grupo y los traductores traducían simultáneamente a fin de que todos entendieran en su idioma.

Sorprendía cómo algunas ideas surgían en grupos en paralelo, ya fuera por el poder del Espíritu o por las ganas de remar en una misma dirección. ¿Cómo podía ser que un grupo con un australiano, un filipino, una sudafricana y un canadiense propusiera lo mismo que otro grupo de un mejicano, un chileno, una brasileña y un italiano?

Conociendo y habiendo expuesto las diferencias entre los distintos delegados de cada unidad, era maravilloso ver sinergias en un ambiente de fraternidad. 

Me invadían recuerdos de sentimiento de fraternidad mundial experimentados en las Jornadas Mundiales de la Juventud, pero esta vez en vez de palpar la comunión de la Iglesia de Cristo, experimentaba la comunión del carisma oblato, riqueza de la iglesia, soplo del Espíritu para gloria de Dios.

Tuvimos la suerte entre tanta concentración y oración, de poder seguir los pasos del fundador tanto en Marsella como en Aix. La verdad que fueron días de intensas emociones pisando las tierras de los primeros misioneros de Provenza. Estábamos deseosos de vivir con el mismo espíritu con el cual ellos andaban evangelizando por esas tierras. Tuvimos la inmensa suerte de escuchar al padre Bernard Dullier narrar la historia del fundador. Era emocionante escucharle hablar con tanta pasión y tanto detalle. El momento culmen del día fue la Eucaristía presidida por Chicho, el sucesor de Mazenod, en la capilla del fundador en la catedral de Marsella donde yace enterrado.

Fue una bendición para mí participar en el equipo de escritura del documento emitido. La labor principal era ordenar las ideas y reflejar aquellas donde hubiera habido consenso. Para ello se tenían en cuenta los resúmenes de cada grupo en cada tema, así como las intervenciones individuales pronunciadas en el pleno. Este documento está en fase de revisión para presentarse al Consejo General. En general, las medidas propuestas siguen el cauce de orientarnos hacia una red de laicos oblatos mundial.

Se me inflamaba el corazón al estar en la sala fundacional ante el corazón de San Eugenio en su relicario. La emoción venía por dos frentes: por un lado, llevar las intenciones de los laicos asociados de la provincia mediterránea y, por otro, ver los ojos desbordados de lágrimas de asombro de una laica oblata exactamente como nosotros con el único matiz de ser del otro lado del mundo. Esta mujer indonesa llevaba los ojos inundados de gozo al saber que estaba en la cuna del carisma que impregnaba su vida. 

Aunque yo no tuviera el sentimiento a flor de piel como ella, me sentía muy identificado por lo que estaba viviendo y verla me ayudaba a darme cuenta de que este congreso merecía la pena y cobraba un sentido trascendente.

Vivimos un momento apasionante para los miembros del laicado oblato. Puede que la definición del Laico Oblato todavía esté fraguándose, ya que es difícil hacer una definición que incluya a todas las realidades, pero esa semana de Aix entendí que el Laico Oblato es aquel que en medio de su familia y su trabajo hace carne el carisma oblato de la evangelización a los pobres, de expandir la caridad cristiana y de aspirar a la santidad desde la cercanía humana. Los laicos oblatos asociados tienen como denominador común una fe compartida en comunidad, una sed de formación de la espiritualidad oblata y una llamada vocacional a vivir la misión con este carisma particular. 

En una sociedad secularizada, donde las vocaciones consagradas escasean, los laicos oblatos estamos llamados a vivir nuestra fe de manera íntegra, sosteniendo las misiones de la mano con los Oblatos, evangelizando y expandiendo el carisma hacia donde la Congregación no llega. Sueño con misiones fundadas por laicos y acompañadas con Oblatos. Sueño con sitios donde los laicos sean los portadores del carisma por que los Oblatos ya se fueron. Entiendo o creo entender que el laicado comprometido, con la convicción de saberse misionero, está siendo ya un nuevo soplo del Espíritu Santo hacia el carisma que San Eugenio de Mazenod reveló al mundo. Este congreso no solo ha fortalecido mi vínculo con el carisma oblato, sino que me ha hecho soñar con un futuro donde los laicos sean protagonistas de la misión. ¿Estamos preparados para ser ese nuevo soplo del Espíritu?

Carlos Pastor